CARNAVAL…

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carnaval6El carnaval constituye la celebración más importante, trascendental, colorida y alegre expresión de la cultura popular dominicana y que tiene como protagonista principal a todo el pueblo. Es una tradición recreativa de pura libertad e integración y una expresión de la identidad dominicana en donde la exageración, el sarcasmo, lo insólito, lo satírico, lo inédito, lo atrevido, lo grotesco y lo imaginario son sus características fundamentales.

Según datos históricos, los orígenes del carnaval en la isla se remontan antes de 1520, durante la colonización, aunque algunos investigadores aseguran que las primeras manifestaciones en La Hispaniola y en América se realizaron en febrero de 1520 en lo que es hoy parte de las ruinas de La Vega vieja, con motivo de una visita de Fray Bartolomé de las Casas, en donde sus habitantes se disfrazaron de moros y cristianos.

Se cree que estas celebraciones estuvieron vinculadas con algunas celebraciones religiosas, aunque más tarde pasaron a formar parte de los festejos propiamente carnavalescos. Ya para 1795 hubo carnavales para las fiestas patronales en honor a Santiago Apóstol, para Corpus Christi y para las Carnestolendas en la ciudad de Santiago.

La costumbre de disfrazarse durante las festividades religiosas casi desapareció durante el período de la ocupación haitiana, entre 1822 a 1844. Sin embargo, esos disfraces regresaron luego de la independencia del país el 27 de febrero de 1844 y se dejaron de asociar a las fiestas de la iglesia, convirtiéndose en verdaderos carnavales celebrados en las carnestolendas, es decir, durante los tres días previos al miércoles de Ceniza y quedando consagrado el mes de febrero como el mes del carnaval en República Dominicana.

Cada domingo, durante el mes de febrero, distintas ciudades del interior del país llevan a cabo sus desfiles, siendo el carnaval de La Vega el más popular y el más reconocido internacionalmente; mientras que, en el malecón de la ciudad de Santo Domingo, se efectúa el gran desfile nacional de carnaval, que bien puede ser el último domingo de febrero o el primero del mes de marzo.

En este majestuoso desfile participan los principales grupos y personajes de las provincias y sectores de la capital, organizados en decenas de carrozas y comparsas, conformando un vistoso y multitudinario evento con el que finaliza toda la celebración carnavalesca, la cual incluye el reconocimiento y la premiación a las mejores representaciones en diversas categorías, por parte de los ministerios de Cultura y de Turismo.

A nivel privado, el país cada año también celebra su carnaval, con la famosa y tradicional Gala de Carnaval que se realiza en el teatro La Fiesta del hotel Jaragua, un hermoso espectáculo con una gran producción artística, que incluye excelente coreografía, escenografía y otras atracciones.

 

En cuanto a la influencia foránea que tiene el carnaval dominicano, es innegable que su mayor aportación proviene de la cultura española, sin embargo, tiene importantes contribuciones africanas y también de otros países que ha ido absorbiendo con el paso del tiempo.

Los personajes centrales del carnaval dominicano son muchos y son los que le dan color y vida, provocando la risa y la alegría en todo el pueblo, junto a las comparsas, que son los grupos que desfilan realizando una presentación de música y baile, en torno a un tema festivo o típico de la cultura dominicana.

Entre los personajes carnavalescos principales están:

“El diablo cojuelo”: es el personaje central del carnaval y el más famoso, el cual lleva un colorido traje con una capa, que lo cubren espejitos, cascabeles, cintas y cencerros ridiculizando con ello a los señores medievales y lleva su rostro cubierto con una máscara de grandes cuernos. Es llamado por el pueblo “diablo cojuelo”, no porque sea un culto al diablo sino una sátira del mismo, y adquiere distintos nombres de acuerdo al carnaval de cada provincia.

“Roba la gallina”: es un personaje disfrazado con busto y trasero abundante y lleva una sombrilla abierta y va por los “colmados” (establecimiento popular de ventas al detalle) pidiendo para sus pollitos, que son los jóvenes del pueblo que le siguen en una alegre marcha.

“Se me muere Rebeca”: representa a una madre desesperada que va vociferando por todo el camino que tiene a su hija gravemente enferma, pide golosinas para su hija pero los reparte entre los niños.

“Califé”: es un poeta que, en versos, va criticando en forma jocosa a todos los personajes de la vida política, social y cultural; es seguido por un coro y está vestido con un frac negro.

“La muerte en Jeep”: representa a una calavera con todo y máscara y acompaña a los diablos cojuelos.

“Los indios”: es una comparsa que imita a los primeros habitantes de la isla, con plumas, arcos y lanzas, y el cuerpo pintado.

“Los africanos o los tiznaos”: son personajes cuyos cuerpos llevan pintados de negro con carbón y aceite quemado de automóvil, que imitan a los negros esclavos y bailan por las calles.

“Los Alí Babá”: es una comparsa con motivos orientales, cuya característica principal es una coreografía sincronizada.

La elaboración de los disfraces, las máscaras y los elementos adicionales que llevan los personajes del carnaval exige de un trabajo profesional, artístico y de mucha dedicación, donde intervienen varios expertos de acuerdo a las áreas, por ejemplo, los que confeccionan los trajes, las máscaras, los que fabrican las vejigas o foetes, entre otros más.

La variedad y el colorido de los trajes son verdaderamente impresionantes. Sus adornos tienen un sentido espiritual y su capa es artísticamente diseñada con elementos simbólicos religiosos. El sonido de los cascabeles que le cuelgan tiene como finalidad despejar las energías negativas y hacer fluir las positivas, mientras que las muñequitas que se colocan en el pecho los diablos cojuelos son la representación de lo nuevo que ha de fluir.

En cuanto a las máscaras, la técnica tradicional para su fabricación es originaria de España, a la que los esclavos y libertos africanos le hicieron sus aportes creando la actual tradición artesanal que emplean los “carreteros” (los artesanos que fabrican caretas) dominicanos, las cuales se realizan con paper-maché, y elementos como plumas, el higüero pintado o revestido de algodón y cadillos, periódicos, hojas de plátanos, yute, papel de aluminio, tapitas de botellas, telas y toda una gran variedad de desechos y materiales, en un proceso que conlleva distintas etapas, en el que ya algunos artesanos utilizan métodos y materiales que son más modernos.

Su tamaño depende de la tradición y características que definan el carnaval de cada región, por lo cual existen en la actualidad muchas variantes regionales.

Además de sus trajes y caretas, el diablo cojuelo también se distingue por llevar en sus manos una vejiga o foete, dependiendo de la ciudad; esto así para golpear a los participantes como un símbolo de purificación, de eliminación de fuerzas negativas para que en esa persona fluyan las energías positivas con los vejigazos o foetazos.

Las vejigas son fabricadas artesanalmente, en un proceso que en sus inicios se hacía usando algunos órganos de animales, pero en la actualidad, ya se utilizan materiales sintéticos, mientras que los foetes son elaborados de fibras vegetales.

Carnavales dominicanos más populares:

El carnaval de La Vega: es uno de los más antiguos del país y el que más reconocido internacionalmente, además de ser la manifestación más importante de la cultura de esa provincia. Entre sus principales grupos están Los Broncos y Las Fieras.

El carnaval de Santiago: es un carnaval importante, con expresiones que registran las diferencias de clases en esa ciudad, particularmente en La Joya y Los Pepines, de donde se originaron los grupos Los Lechones y Los Pepines.

El carnaval de Bonao: es la fiesta más importante de este pueblo, un desfile creativo, con individualidad propia. Los grupos Charamicos y Los Caraduras están entre sus principales.

El carnaval de San Pedro de Macorís: Su rasgo más característico es la presencia de los Guloyas, descendientes de los negros cocolos que inmigraron a esta ciudad, y son dueños de una música y un baile de gran impacto.

El carnaval de Azua: es uno de los más antiguos, que incorpora motivos indígenas con otros personajes de fantasía. Además, esta celebración se combina para las festividades por la batalla del 19 de marzo, históricamente importante durante la guerra independentista.

El carnaval de Cabral: allí el grupo más popular es el de los Cachúas, por sus cachos, una de las más hermosas máscaras, sin pintura, en base a papel multicolor y que sobresale una enorme cabellera.

Otras manifestaciones culturales importantes son los carnavales de San Cristóbal, de Cotuí, de Montecristi, de Elías Piña, de Puerto Plata, de Salcedo y el de San Juan de la Maguana.

Tours de carnaval

Para disfrutar del colorido y la alegría del carnaval dominicano, existen diversas agencias que organizan tours, dirigidos básicamente hacia la ciudad de La Vega. Algunas también incluyen una gira por el carnaval de Santiago y el de Bonao.

Estas empresas ofrecen paquetes muy completos, cuyos atractivos varían entre una y otra, pero entre sus beneficios principales están: transporte en cómodos autobuses, t-shirts y artículos promocionales, almuerzos y refrigerios, open bar, seguridad, servicios médicos, disfrutar de un concierto musical con agrupaciones en vivo, el acceso a las cuevas de donde salen los diablos cojuelos en La Vega. Algunas abarcan una visita a algunos lugares de interés turístico y cultural en La Vega, como el Santo Cerro

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